Alca' nació sin piernas, producto de una condición llamada agenesia femoral, donde el fémur no se desarrolla en la gestación. Actualmente es cantante de rap callejero y se monta en los buses para sobrevivir en Barranquilla.

Alfonso Mendoza, cantante de rap más conocido como ‘Alca’ (‘Al’ por Alfonso y ‘Ca’ por caminos por recorrer). Nació el 11 de agosto de 1993 en Maracaibo, Venezuela, para luego irse a vivir en Caracas. Por la situación que vive su país, decidió buscar una oportunidad en Colombia.

Este joven venezolano de 25 años se encuentra con otros migrantes en la misma situación económica que él en ciertas calles de las ciudad para subirse a los buses a cantar o vender confites.

Diferentes rutas de buses son escogidas por este venezolano para ganarse el día. En una buena jornada, puede ganar hasta 35 mil pesos. Sin embargo, asegura que cada día es una batalla.

Alfonso vive en un barrio en el sur de Barranquilla donde paga 60 mil pesos por una pieza, que comparte con su esposa y un hermano que llegó de Venezuela. Todos los días sale rodando por las calles pavimentadas hasta su lugar de trabajo

La niñez de Alfonso fue marcada por su abuela Aura María Abreu, quien se ocupó de él y le dio fuerzas para salir adelante.

‘Alca’ vive en Barranquilla con su pareja Mileidy Peña, también oriunda de Venezuela con quien tendrá una bebé a finales de septiembre del año en curso.

Las condiciones de la casa donde habitan Alfonso y su esposa no son las mejores. Mileidy está embarazada y el espacio es pequeño para recibir a la bebé.

Sus manos son sus pies. Desde niño aprendió a movilizarse con sus extremidades superiores generando callos en las palmas de las manos. Alfonso detesta las sillas de ruedas, considera que ir sobre una patineta es mejor.

Alca' trabaja en una producción musical con Robert Simmonds, más conocido como ‘Diamond’ en el mundo urbano barranquillero.

Alca y su productor se conocieron en una plaza pública de la ciudad, donde Diamond lo escuchó rapear y fue el primero en tenderle la mano musicalmente en Barranquilla.

Alca surfea desde muy joven. La música lo llevó al skate y este último al surf. Aprendió en Venezuela.

Siempre que surfea tiene la ayuda de alguien, su hermano en este caso le sostiene la tabla para recibir el golpe de las olas.

Este joven es invitado a surfear en las playas del departamento del Atlántico (Colombia), donde no desaprovecha un segundo para compartir con su esposa y la bebé que viene en camino.

‘Alca’ ama ser skater, lo hace desde su adolescencia. Todo empezó cuando pasaba por una pista de skate y un instructor lo alentó a intentarlo. Desde ese momento la patineta es su medio de transporte y su forma de diversión.

Este joven practica skate, surfea, es rapero y da conferencias. En Venezuela era diseñador gráfico y trabajaba en una empresa, hoy en día es un inmigrante más que intenta hacerse la vida en otro país.

Alfonso Mendoza espera noticias del nacimiento de su hija en horas de la madrugada del 21 de septiembre al frente del Hospital Camino Bosque de María en el sur de Barranquilla. Su pareja, Mileidy Peña, entró en labor de parto desde las 11 p.m. del día anterior.

A las 9:10 a.m. del 21 de septiembre de 2018 nació Auralys Mairim, la primogénita de ‘Alca’, quien la cargó por primera vez dos horas después de su nacimiento en la puerta de neonatos del hospital. El nombre compuesto de la niña surge en honor a la abuela materna de su padre quien se llamaba Aura y lo crió después del rechazo de la madre de este por nacer sin piernas (agenesia femoral); por su parte, el sufijo ‘lys’ es en conmemoración del abuelo materno de la bebé, el señor Luis.

Mileidy sufrió un desmayo y estaba muy débil luego del nacimiento de su hija, Alfonso no se separó de ellas en ningún momento.

Después de una larga mañana y la lluvia del mediodía, Alfonso decide acostarse con su pareja y su hija Auralys en la cama que comparten. Mileidy está muy cansada pues la bebé llora mucho de noche afectando el sueño de todos. Esta es la nueva cotidianidad de los jóvenes padres que se distribuyen el cuidado de la niña.

Una empresa nacional decidió invitar al venezolano para que diera una conferencia en otra ciudad de Colombia. La aventura fuera duró dos días donde pudo compartir con gente diferente, conocer otra urbe y despreocuparse por buscar el sustento de una semana en su casa.

Alca comenzó a dar conferencias. La primera de ellas fue frente a 90 estudiantes de colegios públicos acerca de su vida y cómo ha logrado salir adelante a pesar de sus circunstancias. Hubo 25 preguntas por parte de los estudiantes entre 12 y 17 años en una hora de presentación.

Raúl Arboleda, fotógrafo de la AFP, le da un fuerte abrazo a Alca después de su conferencia frente a los 90 estudiantes. Luego de la publicación en el impreso del diario EL TIEMPO el 13 de septiembre del año en curso, medios de comunicación nacionales e internacionales también contaron la historia del venezolano.

Alca y su compañera Mileidy van a la Notaria Novena. de Barranquilla para el registro civil de su hija Auralys Mairim. A pesar del nacimiento de la niña en Colombia, es considerada venezolana por la condición migratoria de sus padres quienes deberán presentarla también en su país.

Alca le agradece la visita a Arturo Fernández, un nuevo amigo que conoció su historia por los medios de comunicación y lo contactó por redes sociales para viajar a conocerlo en Barranquilla. Arturo es barranquillero, vive en Estados Unidos y quiere ayudar al joven venezolano a tener una mejor calidad de vida al identificarse con él por su condición de inmigrante.

Producto de las nuevas aventuras, Alfonso perdió su celular durante la realización de un video, por ello un tercero le obsequió el dinero suficiente para que comprara un aparato nuevo en una tienda de celulares a bajo costo en el centro de la ciudad y de esta manera no quedarse incomunicado en un momento de exposición mediática.

Dos hermanos retirados de 73 y 70 años, Marino y Ligia Muriel, respectivamente, quienes viven juntos desde 1980 en una casa al norte de la ciudad, después de la separación de uno y la muerte del cónyuge del otro, quisieron conocer a Alca, por eso lo invitaron a quedarse en la casa de ellos para compartir.

Siempre que va a la casa de los ‘abuelos’, como los llama Alfonso, aprovecha para darse un baño en el jacuzzi inflable que existe en el patio. Alca no cuenta con este tipo de lujos en la habitación que comparte con su familia en el sur de la ciudad

Mileidy y su hija viajaron a Venezuela para reunirse con los abuelos maternos este fin de año. Alca no pudo viajar antes por compromisos adquiridos con distintas personas en Barranquilla.

Nerio Arteaga (derecha) de 34 años, también venezolano, es amigo de Alca y decidió acompañarlo hasta Merida, Venezuela, para que este no se fuera solo el 5 de diciembre del año en curso. Mientras esperan a que salga el bus a Maicao, Guajira (Colombia), fuman cigarros en la terminal de la calle 17, sur de Barranquilla.

Aproximadamente 500 kilos de ropa, comida y regalos acompañan a este joven venezolano hasta Merida, Venezuela. De Barranquilla a Maicao, Colombia, de Maicao a Maracaibo, Venezuela, y de ahí lo separan ocho horas hasta Merida, donde volverá a ver a las mujeres de su vida: su hija y su pareja.

Alca Mendoza sigue rodando en su patineta, esperando a que alguien le de un empleo estable en Colombia para mantener a su familia o conseguir a un patrocinador que crea en él como conferencista, surfista o skater. Espera regresar al país cafetero en enero con su familia y así continuar su vida fuera de Venezuela por la precaria situación económica que se vive allí.

Alca, un hombre completo

Alfonso Mendoza, un venezolano de 25 años de edad más conocido como ‘Alca’, llegó a Barranquilla, Colombia, buscando un nuevo horizonte debido a que su país atraviesa por una crisis economica que hoy en día se mantiene.

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Reportera Gráfica
For
El Tiempo Casa Editorial
Date
2018
Type
Reportería Gráfica
URL
www.eltiempo.com/colombia/barranquilla/alfonso-mendoza-alca-el-venezolano-sin-piernas-que-vive-en-barranquilla-colombia-267184